lunes, 16 de abril de 2007

Francisco Barrios "El Mastuerzo", Tributo a la otra canción Mexicana

El vocalista de Botellita de Jerez, autor de temas como Niña de mis Ojos, Luna Misteriosa, Prohibido y Ropavejero, que ya nos había sorprendido con “Prohibido” (BMG-Culebra, 1997), un disco sabroso con temas muy urbanos y otros tantos demasiado prosaicos a la vez que ingeniosos como aquel de “Cuando Vienes a Cagar a la Casa”; algunos años después lanzó, sobre una línea más arriesgada y experimental, “Podrido” (Pentagrama, 2001); actualmente nos presenta su nuevo CD: Tributo a la Otra Canción Mexicana, una obra que, como dice Briseño, muestra el estado intelectual del autor, un reflejo indirecto de los viajes a España que lo han influído sobre las problemáticas sociales, tanto de México con el EZLN y en la Madre Patria con su símil (será ETA o será la Otra).

Se involucra con los proyectos sociales, con los colectivos, con células organizadas, estudiantes, trovadores, y otros etcéteras; resultado de esas andanzas y de esas visiones de ácrata se compromete a difundir el trabajo de los “roleros”(término usado por él para designar a los trovadores urbanos), en este nuevo disco interpreta canciones de diversos roleros lo cual es la primer piedra: El Mastuerzo siempre se ha caracterizado por ser compositor, y pasar de ser cantautor a interprete es un poco desilusionante (¿se le acabó la creatividad?), y la segunda piedra es la temática: Canciones más rojas que las nachas de Lenin; perdón pero, ya suena un tanto anacrónico estos rollos contestatarios en los discos de rock, suenan a discurso panfletero populista de AMLO o Hugo Chávez.

La neta a mi no me gusto este disco, me decepcionó gachamente, y eso que soy fan, pero no me trago estos chorizos para comunistoides melancólicos. El disco empieza con “Gallo Rojo, Gallo Negro” de Ferlosio, después dos corridos, uno de Rubén Jaramillo y otro de Judith Reyes, las tres de temática preconsabida, habrían sido un éxito en 1968.

La primera rola que justifica el gasto de $200.00 que cuesta el disco es “El Piojito”, también una canción de protesta pero lo que la salva es el dúo que hace con Jaime López (¡Maestro!).

Y como en el disco “Podrido” en la rola “Cántate una que se sepan todos”, no podía faltar Valentinita Barrios, la “Niña de sus Ojos”, cantando “Jugar a la vida”(dos que tres, al menos suena más rupestre que contestataria).

“La Modista” es la segunda canción que justifica la ida desde Ecatepec a Coyoacan, chistosa, me recordó la rola de la carcachita que cantaba Roberto Carlos.

De ahí una serie de rolas que pasan por indiferentes, a excepción de la tercera rola que vale la pena “La Canción de la Rambla del Pueblo Nuevo”, es una belleza, lo que me encantó fue la voz de su pequeña hija Sabina Barrios, aunque la rola me parece que esta cantada en catalán (a penas y hablo el castellano), lo bueno es que la adaptación al español viene incluida en el librito.

Y párale de contar, de ahí en fuera son pachequeces disfrazadas de temas vanguardistas, y bajo el mismo discurso de la rebeldía, , si a alguien le interesa viene un cover de el tema más conocido de Gabino Palomares “La Maldición de la Malinche”, pero la neta la prefiero con Palomares.

El costo de 200 pesos lo “justifica” el segundo disco, pues no conforme con los choros “contestatarios” de las rolitas del disco uno, se añade un disco con entrevistas, comentarios y demás anexos que, a menos que te interesen las anécdotas e historia de los interpretados, son, desde mi ecléctica manera de oír, meramente omitibles.